La
transgresión de los reinos tiene sus orígenes
en la inocencia, el niño re-interpreta al mundo
haciéndolo coincidir, como un acto de heroísmo.
El hombre primitivo que pintaba en las cuevas lo hacía
con una invocación al poder. Yo pinto buscando
ese estado primigenio de la creación. Dejar que
floten es dejar que su mundo sea lúdico, que
sea inmediato a la pincelada que lo hace nacer.
Un
cuadro es una pregunta. El espectador responde a ella
o no. Este es el juego. Como el erotismo, la seducción
que espolea a la imaginación para ir más
lejos, llegar más hondo, tocar lo inaudito. |